martes, 10 de marzo de 2026

 


Cuando no tenemos luz, no es difícil comprender lo que ocurre: sin ella no podemos distinguir formas ni colores; simplemente no vemos nada. La experiencia de la oscuridad resulta desconcertante, porque no sabemos con qué nos podemos encontrar. La oscuridad nos limita en todos los sentidos.

El Evangelio de san Juan, al narrarnos la curación de un ciego de nacimiento, nos invita a reflexionar sobre la importancia de la luz. En este relato descubrimos también un camino a seguir, semejante al de la samaritana, quien llega a reconocer a Jesús como el Mesías a través de un proceso de fe. De igual manera, el ciego recorre un camino de descubrimiento: primero se refiere a Él como “el hombre que se llama Jesús”; después, ante el interrogatorio de los fariseos, afirma que es “un profeta”. Finalmente, en el encuentro personal que tiene con Jesús tras haber sido expulsado, el Señor le pregunta: «¿Crees en el Hijo del Hombre?». Él responde: «¿Y quién es, Señor, para que crea en Él?». Jesús le dice: «Ya lo has visto; el que está hablando contigo, ese es». Entonces él responde: «Creo, Señor», y postrándose, lo adora.

Jesús se nos revela como la luz que ilumina nuestra vida. En este camino cuaresmal se nos brinda la oportunidad de descubrirlo nuevamente como la Luz que da forma, color y sentido tanto a nuestra vida como a nuestra fe. Estamos llamados a recorrer este camino, reconociendo que existen situaciones y experiencias en las que nuestra vida y nuestra fe parecen opacarse. En ocasiones decimos que hemos perdido la fe, pero en realidad lo que se ha perdido es la luz.

Cristo es la luz que disipa las tinieblas de nuestra vida y también las del mundo. Esta verdad la celebramos y la hacemos visible de manera especial en la Vigilia Pascual: con la bendición del fuego nuevo, el encendido y la bendición del Cirio Pascual, y la luz que se propaga cuando se encienden las velas en el templo. Todo ello es expresión viva de esta proclamación: ¡Cristo, Luz del Mundo!

Que el Señor sea su fuerza y su paz
Pbro. Carlos Felipe Lozano Lara

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