El
Papel de San José en el Cuarto Domingo de Adviento
En el Cuarto Domingo de
Adviento nos encontramos muy cerca de la celebración de la Navidad. En esta
ocasión, el Evangelio nos presenta el pasaje de la anunciación a José, quien
juega un papel fundamental en la historia de la salvación.
El lugar que ocupa José no
es producto del azar, sino que es el puesto que Dios le ha asignado. El
Evangelio de Mateo, al relatar la genealogía de Jesús, nos muestra que José es
descendiente de Abraham y de David. De esta manera, su "sí" es tan
importante como el de otros personajes para que se cumplan las promesas que el
Señor hizo a través de los profetas. José es el padre terrenal de Jesús,
encargado de cuidarlo y acompañarlo en su vida oculta
A lo largo de los
Evangelios vemos cómo José protege a Jesús, lo busca cuando se pierde en el
templo y, aunque no se narra explícitamente, es muy probable que le haya
enseñado a rezar los salmos, a dirigirse a su Padre Dios, a conocer y cumplir
la Ley. José le dio un rumbo a la Sagrada Familia, un lugar que nadie más podía
ocupar ni sustituir.
La figura de José es una
enseñanza para todos los padres, pues les muestra cuál es su lugar dentro de la
familia. José responde con acciones silenciosas; no emite palabras, sino que
actúa con diligencia y seguridad. Quizás solo él, María y el Señor conocen
realmente lo que acontece, pero es evidente que José brinda seguridad y un
rumbo firme a su familia.
De igual manera, cada papá
es la seguridad de su familia, el que da dirección, cuida, protege y acompaña.
Es el responsable de que la familia no vaya a la deriva. Por ello, se exhorta a
los padres a tomar a José como modelo y ejemplo a seguir, recordando que el
lugar que tienen en su familia es insustituible.
Que Dios nuestro Señor
conceda a todos una Feliz Navidad.
Pbro. Carlos Felipe Lozano
Lara.
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