martes, 24 de febrero de 2026

 

II DOMINGO DE CUARESMA CICLO A



En estos días han ocurrido varios acontecimientos en nuestro país que nos alertan y nos invitan a cuestionarnos. El miércoles de ceniza marcó el inicio de un periodo de reflexión, oración y caridad con el propósito de entrar en un “desierto” para encontrarnos con el Señor. Este camino implica penitencia y también incluye los sufrimientos personales de cada uno de nosotros. En nuestra parroquia han sucedido situaciones dolorosas, como la muerte de personas pertenecientes a nuestros grupos, lo cual nos sorprende y nos impulsa a ponernos en camino. Tal como Abram en la primera lectura de este domingo: “Deja tu país, a tu parentela y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te mostraré.” Es una aventura desconcertante, llena de incertidumbre—¿qué sucederá durante el trayecto?, ¿qué peligros enfrentaremos? Es necesario desinstalarse, tomar lo indispensable y emprender el camino, que aunque incierto, se realiza confiando en Dios, quien propone esta aventura.

La cuaresma es ese desierto en el que también emprendemos nuestro propio camino, encontrándonos con la palabra de Dios que nos exhorta, consuela y enseña. Nuestro trayecto no es incierto, la meta es alcanzar lo que Él nos prometió: la Pascua Eterna. Sin embargo, en este camino es seguro que habrá momentos oscuros, y por ello debemos estar firmes y seguros de hacia dónde vamos, sin perder el rumbo. Debemos estar convencidos de que el Señor se hará presente en todos los momentos de nuestra vida, como lo hizo con los apóstoles en el evangelio, cuando se transfiguró ante ellos. Fue un momento extraordinario, sublime y reconfortante. Debemos tener la certeza de que el sufrimiento y la oscuridad que podamos experimentar no son lo último, pues al final está Él.


A los apóstoles les aterraba que Jesús les dijera que debía sufrir y padecer en manos de los sumos sacerdotes, escribas y fariseos, incluso morir a manos de ellos. Sin embargo, la muerte no era el final; Jesús les aseguraba que al tercer día resucitaría. La experiencia de la transfiguración fue el momento que confirma esta verdad: su Gloria es más grande que la muerte.


Que el Señor sea su Fuerza y su Paz

Pbro. Carlos Felipe Lozano Lara

martes, 27 de enero de 2026

 



En repetidas ocasiones surge la duda sobre si realmente puede uno ser feliz, qué se necesita para lograrlo y cuáles son los pasos a seguir para encontrarla. La respuesta, en gran medida, depende de dónde ponemos nuestras esperanzas y deseos, y en qué fundamento queremos edificar nuestra felicidad. El autor Carlos Castro señala que Jesús distingue entre dos tipos de personas o dos situaciones humanas:

Por un lado, están quienes depositan su corazón —en sentido bíblico— en una esperanza futura, en un mundo mejor. Estas personas no se conforman con la realidad actual; sienten nostalgia por una bondad que aún no existe y desean sinceramente una bondad que abarque tanto el cuerpo como el espíritu, reconociendo la unidad del ser humano.

Por otro lado, existen aquellos que aceptan la situación presente tal como es. Son los conformistas, quienes pactan con el mal, la comodidad y el egoísmo, y permanecen atados a la imperfección, la injusticia y el pecado.

L. Gracieta afirma que ser fiel a Jesús y vivir como cristiano, siguiendo el Evangelio, inevitablemente trae consigo ciertas consecuencias. Si estas consecuencias no se manifiestan en la vida del creyente, su cristianismo es, como mínimo, dudoso. Los "bienaventurados" —aquellos que viven según el Evangelio— suelen valorar lo que normalmente no se aprecia: la fidelidad, la abnegación, la entrega, el servicio al prójimo, la confianza en Dios, el compartir, la renuncia al afán de posesión y la valoración de las personas por su humanidad y no por sus bienes, edad o apariencia. En contraste, dejan en segundo plano aquello que la mayoría considera esencial: el dinero, el poder, la superioridad, la presunción, la obsesión por la belleza y el afán de destacar sobre los demás.

En definitiva, la clave para alcanzar la felicidad radica en definir qué es lo que realmente queremos lograr, cuáles son nuestras metas y dónde deseamos fundamentar nuestra vida.

Que el Señor sea su fuerza y su Paz.

Pbro. Carlos Felipe Lozano Lara.

viernes, 19 de diciembre de 2025

 

El Papel de San José en el Cuarto Domingo de Adviento

En el Cuarto Domingo de Adviento nos encontramos muy cerca de la celebración de la Navidad. En esta ocasión, el Evangelio nos presenta el pasaje de la anunciación a José, quien juega un papel fundamental en la historia de la salvación.

El lugar que ocupa José no es producto del azar, sino que es el puesto que Dios le ha asignado. El Evangelio de Mateo, al relatar la genealogía de Jesús, nos muestra que José es descendiente de Abraham y de David. De esta manera, su "sí" es tan importante como el de otros personajes para que se cumplan las promesas que el Señor hizo a través de los profetas. José es el padre terrenal de Jesús, encargado de cuidarlo y acompañarlo en su vida oculta

A lo largo de los Evangelios vemos cómo José protege a Jesús, lo busca cuando se pierde en el templo y, aunque no se narra explícitamente, es muy probable que le haya enseñado a rezar los salmos, a dirigirse a su Padre Dios, a conocer y cumplir la Ley. José le dio un rumbo a la Sagrada Familia, un lugar que nadie más podía ocupar ni sustituir.

La figura de José es una enseñanza para todos los padres, pues les muestra cuál es su lugar dentro de la familia. José responde con acciones silenciosas; no emite palabras, sino que actúa con diligencia y seguridad. Quizás solo él, María y el Señor conocen realmente lo que acontece, pero es evidente que José brinda seguridad y un rumbo firme a su familia.

De igual manera, cada papá es la seguridad de su familia, el que da dirección, cuida, protege y acompaña. Es el responsable de que la familia no vaya a la deriva. Por ello, se exhorta a los padres a tomar a José como modelo y ejemplo a seguir, recordando que el lugar que tienen en su familia es insustituible.

Que Dios nuestro Señor conceda a todos una Feliz Navidad.

Pbro. Carlos Felipe Lozano Lara.

jueves, 20 de noviembre de 2025

 


El Culmen del Año Litúrgico: Cristo Rey

Al acercarnos al final del año litúrgico, celebramos la fiesta de Cristo Rey como la cima de todo lo que hemos leído y vivido durante el ciclo. Esta solemnidad representa la meta final: que Jesús reine en todos los hogares y en los corazones de la humanidad. Las tres lecturas del día abordan, desde distintas perspectivas, el reinado de Jesús y su significado.

El Reinado de Jesús: Más Allá de los Esquemas Terrenales

No podemos limitar la imagen del reinado de Cristo a la de un rey terrenal. Su reino tiene un sentido mucho más profundo y pleno. El Rey David, presentado en la primera lectura, posee varios signos que lo convierten en figura de Cristo en diversos aspectos, siendo la raíz de todos ellos su condición de rey. Así, Jesucristo también será proclamado como Rey de Israel.

Sin embargo, es necesario preguntarse: ¿Qué significaba para el Señor ser reconocido como Rey de Israel? ¿Qué implicaba para el Rey de los siglos ser constituido rey de los hombres? Cristo no aspiraba a ser Rey de Israel para cobrar tributos, ni para formar ejércitos y combatir visiblemente a sus enemigos; su auténtica misión era gobernar las almas, ofrecer consejos de vida eterna y conducir al reino de los cielos a quienes vivían en la fe, la esperanza y el amor, como lo expresa San Agustín: “Cristo no era Rey de Israel para imponer tributos ni para tener ejércitos armados y guerrear visiblemente contra sus enemigos; era Rey de Israel para gobernar las almas, para dar consejos de vida eterna, para conducir al reino de los cielos a quienes estaban llenos de fe, de esperanza y de amor”.

Características del Reino de Cristo

El reinado de Jesús es incomparable con cualquier otro en la tierra. No se limita a un territorio específico ni a un tiempo determinado; su reino es eterno y está destinado a todos aquellos que lo aceptan en su corazón. Cuando hablamos del corazón, nos referimos al centro de nuestra vida, el lugar donde nacen nuestras decisiones, sentimientos y emociones. Es ahí donde Jesús debe reinar.

El Reino de Cristo se caracteriza por la verdad y la vida, la santidad y la gracia, la justicia, el amor y la paz. La invitación es clara: ¿Creemos realmente que este reino puede hacerse realidad en nuestra vida? ¿Permitimos que Él reine en nuestro interior?

El Hombre: Microcosmos y Espacio del Reino

Existen dos universos o cosmos: el macrocosmos, que es el universo grande y externo, y el microcosmos, que es el hombre mismo. Aunque el ser humano parece un punto insignificante en el universo, su inteligencia es capaz de abarcar y comprender el cosmos entero, como señala Raniero Cantalamessa. Por ello, el corazón humano tiene la capacidad de albergar al Señor del universo.

Construyamos el Reino de Cristo

Que el Señor reine en los corazones de todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Seamos constructores de su Reino en este mundo, viviendo según sus valores y proclamando: ¡Viva Cristo Rey!

Que el Señor sea su fuerza y su paz.

Pbro. Carlos Felipe Lozano Lara

sábado, 21 de septiembre de 2024


 Domingo XXV Ordinario. 


En muchos ambientes se quiere ser el primero o el más importante, nuestros ambientes son cada vez más competitivos,  ya no es suficiente,  por ejemplo, ser licenciado,  ingeniero o algún otro titulo,  ya se necesita ser máster, doctor o al menos tener varios diplomas o especialidades en el ramo de su carrera,  para  poder tener  cierta importancia o un lugar con las personas con las que convive. Pero muchas veces conlleva un riesgo,  la soberbia y sobretodo  creer que esta por encima de los demás, que puede  conseguir lo que quiere, tan sólo por sus títulos,  maestrías o doctorados.

 Este un riesgo que todos podemos correr, por lo que se, por las personas con las que me relaciono, por el ministerio que ejerzo, en algún momento pensar o creer que soy el primero. Esto puede traer tantos problemas innecesarios, como también competencia, desigualdad. 

En la forma de vivir el cristiano,  el seguidor de Cristo, el apóstol,  su característica principal es ser servidor, el último. No el primero. No porque sea incapaz o ignorante o inculto, sino porque es su aportación al mundo a la Iglesia, es testimoniar con la vida que todo puede cambiar puede ser distinto para el bien de todos. 

Es sembrar la disciplina,  el buen hábito, el respeto por los demás, el cuidar la armonía entre nosotros y la naturaleza,  aunque nadie sepa que lo hago, ni lo anuncio para que algunos lo sepan, eso es ser el último y servidor de todos. 

El ser responsable, honrado, el saber discernir, el tomar buenas decisiones, el consultar, pensar antes de actuar de alguna manera es también ser el último y servidor de los demás. 

Es ser capaz de crear un ambiente favorable para la convivencia entre los hombres y mujeres de buena voluntad,  independientemente de su raza, lengua e incluso religión. Porque todos somos habitantes de este mundo y peregrinos, que vamos al encuentro de Dios,  Señor de todo cuanto existe. 

Que el Señor sea su fuerza y su Paz.

Pero. Carlos Felipe Lozano Lara. 


miércoles, 27 de abril de 2022

LA GRAN MENTIRA, FELIZ PASCUA.

 


En esta octava de Pascua hemos estado escuchado textos que hablan de los momentos en lo que Jesús se presenta a los discípulos y como ellos tienen cierta resistencia, revuelto quizás, con admiración por lo que estaban viviendo. Y es que en verdad es algo fuera de serie y sorprendente que alguien pueda hacer esto, para empezar para los apóstoles era como un estar en un sueño, en cierto modo no querían correr el riesgo de estarse aferrando a querer ver un muerto vivo y por otro lado, caer en una especie de obsesión religiosas. Pero esta la inquietud siempre, los momentos de encuentro con Jesús son verdaderamente reconfortantes e incluso capacitadores para que los apóstoles y discípulos de Jesús salgan a predicar lo que han visto y oído. No van a ser los mismos hombres comienza el cambio radical en ellos, comenzara la gran aventura de ser pescadores de hombres, comienza a toda fuerza su apostolado, su trabajo impulsados por la acción del Espíritu Santo.

Pero ciertamente algo que a mi me surge como inquietud, que difícil sería para ellos mantener, una gran mentira como verdad, refiriéndome  en que en algún momento en los evangelios hay ciertos indicios de que pudo haber sido mentira, que los discípulos podían robar el cuerpo y después decir que había resucitado; sería absurdo, pienso, mantener esta gran mentira, ¿podría como mentira sostenerse tantos siglos? Ciertamente que no. Tenemos la certeza de que Jesús a resucitado, todo comienza a tener vida a tener, como luego decimos, color, razón, sentido, impulso. El empujón necesario  para seguir creciendo. Una mentira no puede sostener, esto que a través de los siglos sigue en pie, una mentira que al pasar de los tiempos se caería a pedazos. Ciertamente no tendría razón de ser,  que los apóstoles y algunos hombres y mujeres en la historia de la Iglesia, hayan entregado sus vidas por proclamar a un Jesús Resucitado, vivo. Sería absurdo pensar que alguien pueda consagrarse al servicio de alguien que no esta vivo, de poder gastar su vida en llevar el evangelio hasta los últimos lugares, la verdad es que no tendría un motivo seguro.

La gran Mentira en realidad es la Gran Verdad, Jesús esta vivo, esta presente en cada uno de nosotros y en nuestras comunidades. 


FELIZ PASCUA

Pbro. Carlos Felipe Lozano Lara

miércoles, 6 de abril de 2022

QUINTA SEMANA DE CUARESMA

Ya estamos en la recta final de la Cuaresma, el puente de la reconciliación con Dios, con los demás y con nosotros mismos sigue en pie y los seguirá durante todo el año. Las lecturas del Domingo nos ponen en contexto de perdón para con el hermano (a) y sobre todo partiendo de nosotros mismos. Esta última semana se va a caracterizar por descubrir las implicaciones de poner el mal al descubierto, el mal necesita de la oscuridad pero cuando la luz llega el mal se pone en evidencia y pierde su fuerza, él busca las tinieblas ahí es donde crece.
En esta última semana es conveniente que inspirados por la Palabra de Dios vayamos descubriendo quién es esa luz que disipa las tinieblas. descubriendo su fuerza y su poder, porque Él es el que va a iluminar nuestra vida y disipar nuestras propias tinieblas  y pondrá al descubierto y arrancará de raíz el mal que hay en nosotros. Nuestro objetivo es que lleguemos a la Pascua junto a Jesús, luchando por ser hombres y mujeres nuevos, que lleguemos a dejar a un lado esa persona oscura, solitaria, agresiva, apartada de los demás. Esa persona que reniega por lo difícil de la vida. Que lucha cada día por encontrar lo hermoso y bello de la vida, a no perder la esperanza  en el hombre y la mujer de hoy en ellos hay algo de bondad, de amor, de belleza, de luz, de vida. Las lecturas de la palabra de Dios de esta última semana nos hacen ver que siendo fieles a nuestra fe, a nuestros principios, siendo perseverantes, mostrando cierta resistencia a lo que se nos quiere imponer desde fuera, que incluso en algunos momentos va contra nosotros mismos, ya sea por medio de leyes o costumbres que se quieren imponer como vanguardistas olvidando lo sagrado que es la vida; podemos salir adelante triunfantes y  en algún momento poder convertir a aquel que se ha hecho propagador del mal.
No es ingenuidad el que alguna gente confíe en sus oraciones, o que en las misas pueda pedir por los que provocan el mal o que olvidan que somos hermanos y que valoran más lo material, el dinero o el poder, no no es ingenuidad es seguridad de que el que tiene la última palabra Dios, escuchará nuestros ruegos.
Estos días santos que se acercan vivámoslos desde esta perspectiva, buscando la luz, la renovación, el ánimo por ser hombres y mujeres constructores de bien, con principios y sobre todo con Fe firme y esperanza indestructible. Que ningún mal por fuerte que sea nos deje en la tinieblas, en la oscuridad de la mentira y de la destrucción. Que sea la Luz de Cristo que no conoce ocaso la que ilumine nuestra existencia, vivamos con intensidad la resurrección con mucha fuerza porque es el Señor que vuelve a la vida. Que tengan una feliz Semana Santa, una feliz Pascua y aunque estés de vacaciones date tiempo para vivir los días Santos.


Que el Señor sea su fuerza y su Paz
 Pbro. Carlos Felipe Lozano Lara

jueves, 31 de marzo de 2022

CUARTA SEMANA DE CUARESMA: EL PADRE DE MISERICORIDIA.

 Inspirados por la palabra de Dios de este domingo IV de Cuaresma, plasmado en la parábola del Hijo prodigo, la construcción del puente del que decíamos la semana pasada. La Cuaresma tiene la intención de que nosotros también emprendamos el camino, como lo hizo el hijo Prodigo, pero para poder emprender el camino tomemos en cuenta algunos aspectos:

1.- Algunas ocasiones necesitamos tocar fondo y reconocer que me he equivocado, este sería el primer paso, mientras no reconozca que me he equivocado será muy difícil que pueda emprender el camino. Vemos que el hijo prodigo empieza a reflexionar, esta en el fondo de su necesidad, ve que las cosas no estan nada bien, el mismo se lo a conseguido, comienza distinguiendo que los trabajadores de su padre viven mejor que él,  él esta en la miseria, cuida cerdos y quiere comer su comida.

2.- ¿Cómo emprender el camino? sería la pregunta que surge, ¿Qué decir? ¿Seré recibido? son preguntas que se puede hacer, pero debe correr el riesgo y confiar en su Padre que puede recibirlo. Tendrá que confiar y arriesgarse, saber con quien esta tratando.

3.- Ponerse de pie y volver, ese es el momento más difícil y emocionante, porque pueden venir tantas emociones y sentimientos de todo tipo, pueden ser de alegría como también de pesimismo, pero lo importante es ponerse de pie y volver.

El desenlace ya lo conocemos, lo importante para el Padre es que este hijo a vuelto a la vida, estaba perdido y se le ha encontrado. El Padre se goza por su hijo que ha regresado.

Lo mismo pasa con nosotros en esta Cuaresma, nosotros que retornamos al Padre confiamos que seremos perdonados, ciertamente tendremos que ser humildes, sinceros y abiertos para reconocer que hemos fallado, no puedo exigir nada, sólo arriesgarme al confiar de que puedo ser perdonado. El puente esta construido habrá que pasarlo, recorrerlo hasta llegar al Padre.

Que el Señor sea su Fuerza y su Paz

Pbro. Carlos Felipe Lozano Lara

sábado, 26 de marzo de 2022

TERCER SEMANA DE CUARESMA: DIOS CONTUYE PUENTES

Ya que reflexionábamos en la semana pasada, sobre las noches que a veces podemos vivir algunas pueden ser espectaculares como de romance que incluso quisiéramos eternizarlas dejarlas para siempre, pero las oscuras quisiéramos pasarlas lo más rápido que se pueda, concluíamos pudiéndole al Señor nos ayude a seguir adelante; no olvidemos que también hay alguien que nos entiende  sobre esos momentos de oscuridad, ella  es María la madre de Jesús, ella también vivió y salió adelante ante esos momentos oscuros no dudemos en recurrir a ella y pedirle que también nos ayude a seguir adelante, a pasar por la oscuridad sin quedarnos en ella.
En esta tercera semana inspirados por por la palabra de Dios, reflexionamos que Dios construye puentes para que nosotros retornemos, Él de una forma u otra busca la reconciliación el retorno de aquellos que se han separado de Él, nunca va a construir un muro para que nos quedemos del otro lado, es rico en misericordia. Por ahí me encontré una historia, que se encuentra en un libro llamado "Los cuentos de mis homilías" de Alejandro Illescas Molina. La historia de llama el Puente: Había un par de hermanos que tenían sus granjas una al lado de la otra y que habían vivido en armonía  por muchos años. Un día se pelearon. Era el primer conflicto serio que tenían en 40 años de cultivar juntos hombro a hombro, compartiendo maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en forma amigable. El conflicto comenzó con un pequeño mal entendido y fue creciendo hasta que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.
Una mañana alguien llamó a la puerta de la granja del hermano mayor. Al abrirla, se encontró a un hombre con herramientas de carpintero.
- Estoy buscando trabajo -dijo el extraño-, quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda hacerlas.
- Si - dijo el hermano mayor-, tengo un trabajo para usted y salio con él.
- Mire al otro lado de arroyo- le dijo al carpintero señalando en esa dirección-, ¿ve aquella granja? ahí vive un vecino, bueno, de hecho es mi hermano menor. Hasta la semana pasada había una hermosa  pradera entre nosotros pero él desvió el cauce del arroyo para dividirla. Lo hizo para hacerme enfurecer, pero yo le voy a jugar una mejor. Quiero que usted construya una valla de madera, una cerca de dos metros de alto, pues no quiero volver a ver a mi hermano nunca.
El carpintero le dijo:
- Creo comprender la situación. Confíe en mí, le entregare un trabajo que lo dejará satisfecho. El hermano mayor ayudó al carpintero a reunir todos los materiales necesarios entre los desechos de la granja y se fue por el resto del día al pueblo a comprar provisiones.
El carpintero trabajo duro durante todo el día midiendo, cortando, clavando. Ya cerca del ocaso, cuando el granjero regresó, el carpintero había terminado su trabajo. El granjero quedó con los ojos y la boca completamente abiertos. En vez de cerca de dos metros que él le había encargado, había un bonito puente que unía  las dos granjas a través del arroyo. Era una fina pieza de arte, con todo y barandal.
Antes de que pudiera decir nada, su vecino, el hermano menor, vino desde su granja y abrazándolo le dijo:
- Eres un gran hombre, mira que construir este hermoso puente después de lo que yo he hecho y dicho. Estaban en su reconciliación, cuando vieron que el carpintero tomaba sus herramientas para irse.
- No, espera - dijo el hermano mayor- quédate unos cuantos días. Tengo otros proyectos para ti.
- Me gustaría quedarme - dijo el carpintero-. pero tengo aun mucho puentes que construir.
De igual modo este cuaresma es para nosotros nuestro puente para poder retornar con Dios no importa lo que hayamos dicho o hecho, el construye puentes para que nos reconciliemos con Él y con nuestros hermanos.

Que el Señor sea su fuerza y su Paz
Pbro. Carlos Felipe Lozano Lara

jueves, 17 de marzo de 2022

SEGUNDA SEMANA DEL CUARESMA 2022

 Seguimos en el camino de la renovación de nuestro interior para celebrar la Pascua con un corazón nuevo. Ilumina
dos por las lecturas del Domingo, quisiera presentar la siguiente reflexión. En el encuentro en Abram y Dios. Abram vive dos noches muy distintas, una de ellas la noche con las estrellas de trasfondo, donde el Señor le hace ver que así será su descendencia, podríamos decir que es la noche de esplendor, de gloria, de promesa, de ilusión. Pero también experimenta la  noche oscura de la zozobra, de la de no saber qué va a suceder, de qué es lo que Dios va a realizar, el momento de no saber si se cumplira lo que el Señor le prometido, la noche del miedo; ese miedo que paraliza y causa angustia y desesperación.
Estas dos experiencias de la esplendor y oscuridad (miedo) son dos de las realidades que todos vivimos en nuestra vida, tenemos momentos de mucho gozo, alegría, pero también podremos  vivir los momentos de oscuridad, miedo, zozobra, inestabilidad. Estas dos realidades son los vaivenes de la vida, son  inherentes a nuestra vida, no los podemos esquivar, hacer a un lado; no hay atajos para sobrepasarlos o incluso evitarlos.
Quisiéramos que los momentos de gozo o agradables perdurarán por toda la eternidad, buscamos que permanezcan, incluso los podemos tener a la mano en un video o en una fotografía que nos recuerda lo que hemos vivido y que tenerlos a la mano nos ayudan a salir adelante, porque en algunos momentos el revivirlos y recordarlos nos levantan, nos animan a retomar el camino.
Los momentos de oscuridad, dolor, angustia son los que quisiéramos evitar a como dé lugar e incluso en algunos momentos acelerar el paso para salir rápido, a nadie nos gusta vivirlos y luchamos  hacerlos a un lado.
Pero  hemos visto en las lecturas de este domingo que la oscuridad (sufrimiento) tendrá su sentido cuando la luz (gloria) se encuentra como principio y final.
Nuestro Señor Jesús a tomado el camino del sufrimiento, la pasión, la muerte para alcanzar la gloria, no los ha evitado, al contrario  ha enfrentado el sufrimiento y la muerte con la frente en alto, ciertamente con dolor, con angustia, pero consciente de que este camino traerá la salvación a los hombres, los Gloria  y el Esplendor se hará realidad en Él.
Cuando estemos en la oscuridad de nuestras experiencias personales sería muy conveniente levantar la mirada, ver a ese Cristo que está en la Cruz y pedirle ayúdame a enfrentar este momento a no quedarme con esto, que se que no es para siempre, que pueda experimentar tu fuerza, tu apoyo, tu gloria, tu luz. No permitas que me hunda, ayudame y confórtame, enjuga mis lágrimas.  Haz que pueda experimentar tu consuelo, impulsame para pasar por esta oscuridad y salir adelante. Con fe lo imposible se puede alcanzar.





Que el Señor sea su Fuerza y su Paz
Pbro. Carlos ]Felipe Lozano Lara

  II DOMINGO DE CUARESMA CICLO A En estos días han ocurrido varios acontecimientos en nuestro país que nos alertan y nos invitan a cuest...