jueves, 26 de marzo de 2026

 


 

El Domingo de Ramos marca el comienzo de la Semana Santa, un periodo en el que se vive la Pascua del Señor, un momento crucial que da origen a nuestra fe y al camino de la Iglesia. En este día recordamos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, donde fue recibido con mantos y palmas por quienes lo reconocían como el que viene en nombre del Señor. Las voces resonaban: ¡Hosanna! ¡Viva el Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo! Al mismo tiempo, durante la liturgia de la palabra, se proclama la pasión del Señor según el Evangelio de San Mateo, llevándonos inmediatamente a un momento decisivo en la historia de la humanidad y en la historia de la salvación. Este episodio es profundamente doloroso, reflexivo e impactante, y nos invita a contemplar de cerca al crucificado. A lo largo de la semana, iremos conociendo al Siervo de Yahvé presentado por el profeta Isaías, llegando finalmente al culmen de la entrega del Señor Jesucristo en el Gólgota, en el Calvario.

Aunque han llegado las vacaciones y es importante descansar, debemos recordar que los días del Triduo Pascual son especialmente dedicados a la reflexión y la contemplación. No somos solo espectadores; también formamos parte de la Pascua del Señor. Cada uno está invitado a vivir su propia pascua, y es recomendable que los oficios de estos días se vivan con devoción, intensidad y fe. Es una oportunidad para identificar los aspectos de nuestra vida que necesitan un cambio, para morir a aquello que nos impide avanzar, mejorar y crecer, y así poder crear un nuevo hombre o una nueva mujer, según sea el caso.

Algunos pueden pensar que siempre celebramos lo mismo, y en parte es cierto: el Señor es el mismo ayer, hoy y siempre. Sin embargo, lo que cambia es la historia de la humanidad, la historia de nuestro estado, ciudad, familias y de cada uno de nosotros. No estamos en las mismas circunstancias, enfrentamos nuevos retos y experiencias, por lo que lo que viviremos y escucharemos durante esta Semana Santa tendrá algo nuevo que decirnos. Se abren nuevos horizontes, planes y proyectos, y retomar nuestra vida es volver a experimentar el acontecimiento de la Resurrección, con una luz renovada y la eternidad como horizonte.

Felices Pascuas de Resurrección.

Pbro. Carlos Felipe Lozano Lara

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