El Culmen del Año Litúrgico: Cristo Rey
Al acercarnos al final del año litúrgico,
celebramos la fiesta de Cristo Rey como la cima de todo lo que hemos leído y
vivido durante el ciclo. Esta solemnidad representa la meta final: que Jesús
reine en todos los hogares y en los corazones de la humanidad. Las tres
lecturas del día abordan, desde distintas perspectivas, el reinado de Jesús y
su significado.
El Reinado de Jesús: Más Allá de los Esquemas Terrenales
No podemos limitar la imagen del reinado de
Cristo a la de un rey terrenal. Su reino tiene un sentido mucho más profundo y
pleno. El Rey David, presentado en la primera lectura, posee varios signos que
lo convierten en figura de Cristo en diversos aspectos, siendo la raíz de todos
ellos su condición de rey. Así, Jesucristo también será proclamado como Rey de
Israel.
Sin embargo, es necesario preguntarse: ¿Qué
significaba para el Señor ser reconocido como Rey de Israel? ¿Qué implicaba
para el Rey de los siglos ser constituido rey de los hombres? Cristo no
aspiraba a ser Rey de Israel para cobrar tributos, ni para formar ejércitos y
combatir visiblemente a sus enemigos; su auténtica misión era gobernar las
almas, ofrecer consejos de vida eterna y conducir al reino de los cielos a
quienes vivían en la fe, la esperanza y el amor, como lo expresa San Agustín:
“Cristo no era Rey de Israel para imponer tributos ni para tener ejércitos
armados y guerrear visiblemente contra sus enemigos; era Rey de Israel para
gobernar las almas, para dar consejos de vida eterna, para conducir al reino de
los cielos a quienes estaban llenos de fe, de esperanza y de amor”.
Características del Reino de Cristo
El reinado de Jesús es incomparable con
cualquier otro en la tierra. No se limita a un territorio específico ni a un
tiempo determinado; su reino es eterno y está destinado a todos aquellos que lo
aceptan en su corazón. Cuando hablamos del corazón, nos referimos al centro de
nuestra vida, el lugar donde nacen nuestras decisiones, sentimientos y
emociones. Es ahí donde Jesús debe reinar.
El Reino de Cristo se caracteriza por la
verdad y la vida, la santidad y la gracia, la justicia, el amor y la paz. La
invitación es clara: ¿Creemos realmente que este reino puede hacerse realidad
en nuestra vida? ¿Permitimos que Él reine en nuestro interior?
El Hombre: Microcosmos y Espacio del Reino
Existen dos universos o cosmos: el
macrocosmos, que es el universo grande y externo, y el microcosmos, que es el
hombre mismo. Aunque el ser humano parece un punto insignificante en el
universo, su inteligencia es capaz de abarcar y comprender el cosmos entero,
como señala Raniero Cantalamessa. Por ello, el corazón humano tiene la
capacidad de albergar al Señor del universo.
Construyamos el Reino de Cristo
Que el Señor reine en los corazones de
todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Seamos constructores de su Reino
en este mundo, viviendo según sus valores y proclamando: ¡Viva Cristo Rey!
Que el Señor sea su fuerza y su paz.
Pbro. Carlos Felipe Lozano Lara

No hay comentarios:
Publicar un comentario