jueves, 20 de noviembre de 2025

 


El Culmen del Año Litúrgico: Cristo Rey

Al acercarnos al final del año litúrgico, celebramos la fiesta de Cristo Rey como la cima de todo lo que hemos leído y vivido durante el ciclo. Esta solemnidad representa la meta final: que Jesús reine en todos los hogares y en los corazones de la humanidad. Las tres lecturas del día abordan, desde distintas perspectivas, el reinado de Jesús y su significado.

El Reinado de Jesús: Más Allá de los Esquemas Terrenales

No podemos limitar la imagen del reinado de Cristo a la de un rey terrenal. Su reino tiene un sentido mucho más profundo y pleno. El Rey David, presentado en la primera lectura, posee varios signos que lo convierten en figura de Cristo en diversos aspectos, siendo la raíz de todos ellos su condición de rey. Así, Jesucristo también será proclamado como Rey de Israel.

Sin embargo, es necesario preguntarse: ¿Qué significaba para el Señor ser reconocido como Rey de Israel? ¿Qué implicaba para el Rey de los siglos ser constituido rey de los hombres? Cristo no aspiraba a ser Rey de Israel para cobrar tributos, ni para formar ejércitos y combatir visiblemente a sus enemigos; su auténtica misión era gobernar las almas, ofrecer consejos de vida eterna y conducir al reino de los cielos a quienes vivían en la fe, la esperanza y el amor, como lo expresa San Agustín: “Cristo no era Rey de Israel para imponer tributos ni para tener ejércitos armados y guerrear visiblemente contra sus enemigos; era Rey de Israel para gobernar las almas, para dar consejos de vida eterna, para conducir al reino de los cielos a quienes estaban llenos de fe, de esperanza y de amor”.

Características del Reino de Cristo

El reinado de Jesús es incomparable con cualquier otro en la tierra. No se limita a un territorio específico ni a un tiempo determinado; su reino es eterno y está destinado a todos aquellos que lo aceptan en su corazón. Cuando hablamos del corazón, nos referimos al centro de nuestra vida, el lugar donde nacen nuestras decisiones, sentimientos y emociones. Es ahí donde Jesús debe reinar.

El Reino de Cristo se caracteriza por la verdad y la vida, la santidad y la gracia, la justicia, el amor y la paz. La invitación es clara: ¿Creemos realmente que este reino puede hacerse realidad en nuestra vida? ¿Permitimos que Él reine en nuestro interior?

El Hombre: Microcosmos y Espacio del Reino

Existen dos universos o cosmos: el macrocosmos, que es el universo grande y externo, y el microcosmos, que es el hombre mismo. Aunque el ser humano parece un punto insignificante en el universo, su inteligencia es capaz de abarcar y comprender el cosmos entero, como señala Raniero Cantalamessa. Por ello, el corazón humano tiene la capacidad de albergar al Señor del universo.

Construyamos el Reino de Cristo

Que el Señor reine en los corazones de todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Seamos constructores de su Reino en este mundo, viviendo según sus valores y proclamando: ¡Viva Cristo Rey!

Que el Señor sea su fuerza y su paz.

Pbro. Carlos Felipe Lozano Lara

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